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satelliteFruto de una estrecha colaboración entre la Universidad de Nantes (UMR CNRS 6554 LETG) y el Conservatoire du littoral, la cartografía de los manglares del Ultramar francés es objeto de una tesis de doctorado que se inició en otoño de 2013. El objetivo de este trabajo es desarrollar una metodología de cartografía reproducible y armonizada de los manglares a escala del Ultramar para seguir la evolución de estos ecosistemas. Los trabajos se basan en los datos recopilados sobre el terreno (cuatro sitios piloto en Guadalupe, Guayana, Mayotte y Nueva Caledonia) y en el procesamiento de imágenes satélite de alta resolución (constelación Pléyades) a través de una técnica de teledetección innovadora y todavía poco usada (enfoque orientado a objetos).

Esta primera cartografía se basará en una tipología armonizada de los manglares a escala de Ultramar y permitirá hacer un “estado cero” de las superficies y del estado de salud (índice de vegetación, estado de desarrollo, estimación de la biomasa aérea) de todos los manglares franceses, lo que nunca se ha hecho hasta ahora.

Se esperan los resultados para finales de 2014, con la publicación de una tipología armonizada para la cartografía de los manglares del Ultramar francés. En 2015, seguirán una guía metodológica de cartografía de estos medios y en 2016, la primera cartografía armonizada de los manglares a escala del Ultramar.

 

Detalles sobre las misiones sobre terreno:

Las misiones sobre el terreno se han desarrollado entre febrero y agosto de 2014 en cuatro sitios piloto: el Grand Cul-de-sac Marin en Guadalupe, el manglar del estuario del río Sinnamary en Guayana, el manglar de la Bahía de Bouéni en Mayotte y el manglar del Cœur de Voh en Nueva Caledonia. Estos sitios han sido seleccionados para representar de la mejor forma posible los manglares franceses.

Calzados con botas y armados con antimosquitos, nos hemos empleado en organizar el protocolo elaborado por Florent Taureau, doctorando responsable del estudio. Antes de nuestra llegada al lugar, se han identificado una veintena de puntos GPS (llamados “parcelas de muestreo”) en la zona de estudio, con ayuda del análisis de las imágenes satélite y de los conocimientos ya existentes. Con unos paisajes grandiosos y a veces acompañados de vuelos de corocoros rojos o garcetas níveas, acudimos a las parcelas de muestreo, en barco o a pie. El acercamiento a veces es épico: hemos llegado a atravesar bancos de fango durante la marea baja en los que nos hemos hundido hasta la cintura; o atravesar zonas de vegetación tan densas que debíamos contorsionarnos entre las raíces zancudas de los mangles para avanzar. Una vez llegados al sitio deseado, registramos la temperatura, el pH y la salinidad del agua contenida en el suelo. Identificamos, contamos, medimos los árboles situados en un cuadrante de 25 m2 a 400 m2 y anotamos las propiedades ópticas (firma espectral) de la vegetación presente. Después, estos datos se cruzan con las imágenes satélite y permiten elaborar una cartografía precisa de los manglares.

Durante nuestras misiones, hemos recibido la ayuda valiosa de los equipos científicos locales y numerosos colaboradores. ¡Esta es nuestra ocasión de darles las gracias por sus sabios consejos y de su buen humor en el terreno!

 

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